El número cuatro es la expresión de la perfección.Lo usamos a diario en teléfonos, cajeros, ordenadores, mandos a distancia, ascensores o calculadoras sin pensar en él.
Cuatro son los lados que forman un cuadrado perfecto, imposible de romper. Símbolo que representa la seguridad, el equilibrio y la solidez.
Agua, tierra, fuego y aire son los cuatro elementos, tan diferentes pero tan complementarios que es imposible pensar en el primero sin pensar en el segundo, el tercero o el cuarto.
Cuatro son las estaciones del año, las fases lunares y los puntos cardinales. Pero también es el número de mis películas favoritas, del piso en el que vivo, de los componentes de mi grupo musical preferido, de esa silla imposible dada la vuelta, de las hojas que conforman el trébol que tengo escondido en mi libro favorito.
Y pese a que en la cultura china y japonesa sea considerado un número de mala suerte, como lo es el trece para el mundo occidental, el cuatro es un número mágico, un talismán, y ellas, que son 3+1, lo saben.


